¿En qué está trabajando Dios?

Pero Jesús les respondía:
―Mi Padre aún hoy está trabajando, y yo también trabajo. Juan 5:17

Sus enemigos estaban furiosos...

Jesús acaba de romper la ley del día de reposo al sanar a un hombre que había estado paralítico por treinta y ocho años. Resulta casi cómico pensar que estos hombres estaban más preocupados por un hombre acarreando su camilla en sábado, que por el increíble milagro que acababa de ser efectuado por Jesús.

¿Cuál era su problema? ¿Acaso no veían que Dios había intervenido de una manera milagrosa en la vida de este hombre? ¿Acaso no habían notado que desde que Jesús comenzara a caminar por el vecindario las cosas habían empezado a cambiar? Sin embargo, esa era la terrible condición de sus corazones: estaban demasiado ocupados en ellos mismos—en sus agendas, en sus rituales, en sus negocios—como prestar atención a la obra de Dios. Si hubiesen estado prestando atención se hubieran regocijado con el hombre y es probable que se hubieran unido con Jesús en hacer más obras como esta.

Podemos juzgarlos todo lo que queramos por su falta de discernimiento, pero no podemos decir que somos muy diferentes. Nosotros, al igual que ellos, podemos perder de vista la obra de Dios. Podemos ocuparnos demasiado en nuestros negocios, en nuestras agendas y en nuestras actividades que ignoramos la obra de Dios en medio nuestro. ¿Qué pasaría si Jesús empezara a caminar por nuestro vecindario? ¿Qué cosas comenzarían a cambiar? Y más importante, ¿prestaríamos atención para poder unirnos?

Al inicio de estos 40 Días de Oración presenta a Dios esta simple pero poderosa petición: "Dios permíteme ver tu obra para poder unirme a lo que tú estás haciendo."