¡Alerta... Ha Llegado!

Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!
Marcos 1:15

Juan alertaba a otros de la llegada de Jesús...

No dejaba pasar la oportunidad. Cuando hablaba con la gente les enseñaba diciendo, "viene uno que es superior a mí." Cuando bautizaba en el río Jordán y lo vio pasar dijo: "Él los bautizará con el Espíritu Santo." Cuando lo vio pasearse por las calles dijo, "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." Juan veía como su tarea principal el alertar a otros de la presencia de Cristo.

Hay cientos de personas alrededor nuestro que no están conscientes de la presencia de Jesús. Sus ojos espirituales están cerrados y no pueden "ver" a Cristo. Para estas personas, la única esperanza es que alguien los alerte acerca de la llegada de esta nueva realidad... que alguien los haga conscientes de que un nuevo orden—el reino de Dios—está irrumpiendo en el orden de las tinieblas y el caos. Cuando Jesús comenzó a caminar por el vecindario, el reino de Dios invadió la tierra. Sin embargo, es necesario que así como Juan, nosotros también alertemos a otros de la llegada de Jesús.

El evangelio de Jesús es el evangelio del reino. Este reino—la realidad de que Dios está restaurando y redimiendo todas las cosas en él mismo—es un mensaje demasiado grande como para que lo escondamos. Debemos dejar de pensar en el evangelio como nuestro boleto para ir al cielo. Ser cristiano es mucho más que soñar con ir al cielo, es traer el cielo a la tierra.

Al comenzar nuestra segunda semana de oración preparemos nuestras vidas para convertirnos en personas que alertan a otros de la llegada del Reino. En esta semana enfocaremos nuestra oración en pedirle a Dios que nos presente oportunidades para proclamar a Jesús. Piensa en algunas personas a quienes pudieras compartirles el evangelio. Eleva una oración por ellos y por ti.

Dios todopoderoso y eterno, el evangelio de tu Hijo Jesucristo es la esperanza de este mundo. Te pido este día por _______________________. Te ruego que tu Espíritu incomode su vida para que se acerque a ti. Señor, úsame para alertar a mis amigos, familiares y vecinos de la llegada de tu reino. Te lo pido por los méritos de tu Hijo Jesús que reina contigo y con el Espíritu Santo. Amén.