La Gente no Quiere Creer

La gente no quiere creer en el evangelio...

Eso es lo que asumimos la mayoría de nosotros. "Cada vez hay menos fe; cada vez hay más maldad; la gente no está interesada en las cosas de Dios." Esas son las quejas más comunes cuando hablamos de compartir el evangelio. Implícitamente estamos admitiendo que el mensaje redentor—el plan de Dios para salvar al mundo—ha perdido su efectividad.

Pero, ¿realmente es eso lo que sucede? ¿De verdad las personas no quieren escuchar el evangelio? Quizá haya otra razón por la cual la gente no crea. Y la Escritura lo pone de una manera muy clara: ¿Cómo creerán si no hay quién les predique? (Rom 10:14-15). ¡La Biblia no pone en duda el poder del mensaje, sino la efectividad del mensajero!

Cuando Pablo llega a Tesalónica (Hechos 17) lo primero que hace, como es su prioridad, es buscar el lugar donde Dios parece estar obrando. Va a la sinagoga donde encuentra judíos que buscan a Dios y gentiles que desean conocer a Dios. El texto nos dice que Pablo pasa los siguientes tres sábados dialogando con ellos, explicándoles las Escrituras y presentados evidencias de la muerte y resurrección de Jesús. Al final de esas semanas Dios ha transformado a un puñado de personas que serán catalíticos para la transformación de una comunidad.

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?
Romanos 10:14

Las lecciones para nosotros son muchas y muy importantes: Dios sigue obrando en los corazones, el mensaje sigue siendo igual de efectivo, la necesidad es igual de grande... el compromiso de los mensajeros igual de crucial. Si la gente no quiere creer es porque quizá no están escuchando.

¿Puedes pensar en alguien con quien puedas pasar las siguientes semanas, meses, dialogando y compartiendo las Escrituras? ¿Por qué no levantas una oración por esa persona? El Espíritu que obró antes tiene el mismo poder y deseo de obrar hoy.