Gracia que Conoce

"Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó: —¿Quieres quedar sano? —Levántate, recoge tu camilla y anda —le contestó Jesús."
Juan 5.6;8

La gracia de Dios no solo nos ve, también comprende nuestra necesidad; y no solo nos comprende, sino que también nos invita a recibirla. Y por si aún fuera poco, nos capacita para recibir su don. ¡Indudablemente, no hay nada que su gracia no haga por nosotros¡

El hombre era invisible—sus amigos lo habían olvidado, su familia lo había olvidado, el sistema religioso lo había olvidado—pero Dios no lo había olvidado. Presentar nuestras peticiones ante Dios es importante, pero nunca le informamos algo de nosotros que no sepa. ¡Él conoce perfectamente nuestra condición!

Jesús le pregunta al hombre si desea ser sano. Parece una pregunta muy obvia, pero en realidad es mucho más que una pregunta: es una invitación a recibir su gracia. Por más necesitados que estemos de él, Jesús siempre nos invita gentilmente a recibirle... nunca nos obliga, siempre abre la puerta.

¿Puedes pensar en todos los momentos en que Dios te ha invitado a recibir su gracia? Quizá este instante es una de esas invitaciones. Quizá atraviesas por una situación en la que necesitas más que nunca de su favor inmerecido. La invitación está frente a ti... ¿Cómo responderás?