Gracia que Ve

"Entre ellos se encontraba un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio allí..."
Juan 5.5-6a

Cuando no hemos recibido la gracia de Dios—sea que lo sepamos o no—estamos espiritualmente incapacitados; estamos enfermos, paralíticos, ciegos. Su gracia es lo único que nos hace da la salud espiritual que tanto necesitamos.

Jesús no llega a Betesda por mera casualidad. Cuando entra en la escena viene, más que a sanar a un hombre, a restaurar el significado de la gracia. Este hombre, que llevaba toda su vida paralizado, incapaz de moverse, y poniendo su esperanza en un mito, esta por conocer el manantial de la gracia de Dios.

La historia dice que Jesús vio al hombre; y esto nos demuestra que su gracia nos ve. No importa si nadie más nos ve, él nos ve. Él sabe exactamente dónde estamos aunque parezca que ante los ojos de todos los demás somos invisibles. Muchas veces pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros—seguramente este hombre pensaba lo mismo— pero Jesús hecho una mirada alrededor y fijó los ojos en él.

Su gracia te ha visto a ti también. Dios ha fijado sus ojos en ti para devolverte la esperanza, la paz, el perdón y el gozo. Si las circunstancias de la vida te han paralizado, la gracia de Cristo puede darte el bienestar que tu alma anhela. ¿Por qué no tomas un momento y recibes de ese manantial de gracia?