Gracias por su Gracia

"Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. Pero ese día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido sanado: —Hoy es sábado; no te está permitido cargar tu camilla."
Juan 5.9-10

La gratitud es más que decir gracias. Es reconocer la obra de Dios y glorificarle por derramar sus favores sobre una humanidad inmerecedora. La gratitud es la puerta de entrada a la alabanza.

El hombre, que por 38 años estuvo paralítico, acaba de recibir la sanidad; Betesda, que nunca ha visto un milagro en sus estanques, acaba de ser recipiente del favor divino; la humanidad, desacostumbrada a la bondad, acaba de ser testigo de la infinita gracia de Dios. ¡Y todo lo que les preocupa es que en sábado no es permitido cargar una camilla!

La ingratitud es una condición del corazón, tanto como lo es la gratitud. Hay quienes demuestran agradecimiento por un pequeño detalle, mientras que otros exigen más y más sin considerar por un momento de dónde provienen la bendiciones. Debemos estar agradecidos con Dios tanto por sus "pequeñas" bendiciones como sus "grandes" milagros.

Recibir de su gracia nos pone en el camino de la gratitud, y el camino de la gratitud nos lleva a la puerta de la adoración. Un corazón que no agradece no puede ser un corazón que adora. Consideremos esto cuando nos reunamos este día y nos enfoquemos en la bondad y el amor de Dios.