Paz y Redención

“Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a redimir a su pueblo.” Lucas 1:68

Dios ha reiniciado el antiguo proceso de redención. La vieja transacción está por completarse, por cerrarse el trato en el que Dios nos va a comprar para sí. No puede existir paz sin que primero haya redención, pues a fin de darnos su paz es necesario que primero seamos suyos.

Las primera palabras en el canto de adoración de Zacarías reflejan la esperanza de la redención. Literalmente el texto dice que Dios "ha visitado y redimido" a su pueblo; y en esas dos palabras se unen todas las esperanzas de la humanidad: Dios visitándonos para comprarnos para sí.

Ser redimidos por Dios significa ser comprados por Dios. Antes pertenecimos al reino de las tinieblas, ahora pertenecemos al reino de la luz; antes nuestras pasiones nos guiaban, ahora somos guiados por el Espíritu de Dios; antes estábamos muertos en delitos y pecados, ¡hoy tenemos vida juntamente con Cristo!

La paz en la Biblia es el resultado de la redención. Es mucho más que la ausencia de conflicto; es la manifestación de la justicia y la seguridad de su presencia. No es solo la ausencia de los problemas, sino la certeza de su presencia. Hay paz en un corazón que ha sido redimido.