El Camino a la Paz

“Así nos visitará desde el cielo el sol naciente, para dar luz a los que viven en tinieblas, en la más terrible oscuridad, para guiar nuestros pasos por la senda de la paz.” Lucas 1.78-79

Su redención trae como resultado la tan anhelada paz, y paz es la certeza de su presencia. Es Emmanuel—Dios con nosotros—lo que nos conduce por el sendero de la paz.

El Príncipe de Paz guía nuestros pasos por el camino de paz. Su luz ilumina la oscuridad de nuestros corazones y hace nacer en nosotros la esperanza, la confianza, la fe. Dios nos visita con su paz, pero esa visita es permanente... su camina con nosotros es constante.

Mucha gente vive sin la paz de Jesús. Sus decisiones determinadas por sus emociones, sus emociones afectadas por sus temores; buscan en todas partes dónde encontrar un poco de tranquilidad para sus vidas sin darse cuenta que la invitación del Señor está siempre frente a ellos.

Dios desea visitar su vida con su paz; desea permanecer contigo en una relación diaria, íntima, real. Quiere darte la paz que sobrepasa tu entendimiento, la tranquilidad que rebasa tu comprensión. En las palabras del profeta Malaquías, Dios desea que "se levantará el Sol de Justicia trayendo en sus rayos salud" (Mal 4.2).