Un Reino de Justicia

“Éste es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre él he puesto mi Espíritu, y llevará justicia a las naciones.” Isaías 42.1

Los que tienen hambre y sed de justicia—aquellos que desean la vida de rectitud en el reino de Dios—serán saciados por el Siervo de Dios. Su venida ha abierto la puerta para vivir en rectitud e integridad.

El profeta Isaías dice que el siervo de Dios con fidelidad hará justicia, que dará vista a los ciegos, que sacará a los presos de la cárcel y de oscuridad a los que viven en tinieblas. No importa tu condición espiritual, en el momento en que te entregas a él pasas de muerte a vida y recibes la justicia de Dios. ¡El Príncipe de Paz hace justos a los injustos y santos a los pecadores!

Por eso, la venida del Mesías son las buenas noticias (el evangelio), porque Jesús apareció para inaugurar este reino de justicia, y todo el mundo está invitado a entrar. Con Jesús ha comenzado la era de la justicia eterna y todos los que le reciben adquieren también esta justicia.

El único requisito es poner tu fe en Jesús, entregar todo lo que eres a este rey de justicia y dejar que te guíe por caminos de rectitud. Las palabras de un conocido salmo resuenan como una hermosa melodía: "Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre" (Salmos 23.3).