Permanezcan en Él

Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud. Col 2.6-7

Recibir a Cristo es hacerse uno con él, unirse permanentemente al Maestro y reflejar su carácter, deseos y misión. La verdadera libertad se encuentra en el proceso de seguir los pasos de Cristo.

Las personas en el primer siglo comprendían claramente lo que significaba ser un discípulo. Los judíos, principalmente, conocían la responsabilidad, el honor y el costo de seguir a un maestro. Ellos entendían que la meta final era convertirse en una réplica de su carácter, enseñanzas y manera de vivir. Por eso, cuando Pablo les habla de vivir de la manera en que recibieron a Cristo, comprenden que se trata de ese llamado único de volverse uno con él.

Pero esta unión es un proceso continuo. Literalmente el texto nos dice que estemos continuamente unidos a él, continuamente arraigados y sigamos cimentando en él nuestras vidas. Este proceso de crecimiento nos lleva a experimentar la libertad plena del Hijo de Dios. Atrás van quedando nuestros deseos, prioridades y sueños a medida que nuestras vidas son engullidas por el torrente de su amor.

¿Estás siendo arraigado y cimentado en él? ¿Se afirma tu fe cada vez más en la fe del Hijo de Dios? Ese el único camino hacia la verdadera libertad.