Escondidos en él

Pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria. Col 3.3-4

El saber que nuestras vidas no nos pertenecen y que están depositadas al lado de Cristo produce un enorme gozo y seguridad. No hay circunstancia, prueba o enemigo que puede arrebatarnos de su lado.

Nuestras vidas ya no nos pertenecen. Ahora pertenece a Cristo. Esta nueva vida está siendo resguardada y mantenida por el mismo Señor. ¡No hay demonio en el infierno que pueda abrir esa caja fuerte y tomar lo que es de Cristo! Y más aun, porque nuestra vida no es solo en Cristo... nuestra vida es Cristo.

Así como Cristo está escondido del ojo humano y vive ahora una vida alta, celestial, divina, gloriosa y triunfante, también el cristiano —unido a él por la fe— lleva una vida alta y triunfante en él. No siempre nos sentimos de esa manera, ni siquiera actuamos así, pero eso no nos mueve ni por un momento de la gloriosa posición en la que él mismo nos ha puesto.

¿Sabes que tu vida está escondida en él? ¿Sabes que está seguro al lado de Cristo? Que no sean tus sentimientos, ni tu circunstancias, sino tu posición como hijo de Dios, lo que determine tu manera de vivir.