Comprados por Sangre

Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. 1 Pedro 1.18-19

La salvación es gratuita para nosotros, pero le costó todo al Hijo de Dios. Fuimos comprados por un precio muy alto y nuestra vida pasada ha quedado cubierta por la preciosa sangre de Cristo.

La herencia de nuestros antepasados—Adán y Eva—se refleja en todo lo que somos y hacemos. Tenemos sus marcas, hablamos su lenguaje, perseguimos sus metas, cargamos con sus temores. La herencia de nuestros antepasados—lo que fuimos antes de haber sido conocidos por Cristo—busca regresar a formar parte de nuestra nueva vida. Pero ya no pertenecemos a ese pasado. Ahora somos de Cristo, pues él nos compró con su sangre.

Es triste ver a hijos de Dios atrapados en las costumbres de sus antepasados: atados al rencor, embelesados por las riquezas, deseando las cosas de este mundo. La palabra de Dios nos enseña que en Cristo somos una nueva creación (2 Cor 5:17); que hemos transformados y nuestras mentes han sido renovadas (Rom 12.1-2); nos dice que hemos sidos librados del dominio de la oscuridad para pertenecer al reino de Jesús (Col 1.13). ¡No tenemos razón ni motivo para seguir atrapados en lo ayer fuimos!

¿Estás listo para comenzar este año comprometiendo tu vida al Señor? ¿Quieres empezar a reflejar la luz de Cristo a un mundo de oscuridad?