De las Tinieblas a la Luz

Para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Pedro 2.9b

Nuestra nueva vida en Cristo debe ser un reflejo de lo que Dios es. Así como las criaturas que viven en la oscuridad son atraídas a la luz, nuestro vida en Cristo debe invitar a los que no le conocen a seguirle.

Una vida santa es el mejor testimonio que tenemos. Nuestras acciones confirman nuestras palabras y demuestran que somos hijos de la luz. Una vida de rectitud es la mejor forma de llamar la atención del mundo y dirigir sus miradas hacia la cruz. Cuando vivimos de tal forma que la luz de Cristo se refleja en nosotros, la gente—aun cuando no lo entienden—desean tener ese algo que nosotros tenemos.

Vivimos para anunciar las maravillas de Dios. Perdonamos cuando el mundo no perdona, somos generosos cuando el mundo es avaro, nos despojamos cuando el mundo busca riquezas; nos sacrificamos unos por otros, oramos unos por otros, nos animamos unos a otros, nos damos unos a otros. Y así reflejamos esa luz que atrae a las personas a Cristo.

¿Estás comprometido con esa vida santa? ¿Es tu deseo reflejar la luz de Cristo a fin de traer a la luz a los que viven en la oscuridad?