Crisis de Fe

Yo, en cambio, estoy lleno de poder, lleno del Espíritu del Señor, y lleno de justicia y de fuerza, para echarle en cara a Jacob su delito; para reprocharle a Israel su pecado. Miqueas 3.8

Hay una crisis de fe en el mundo. No es que la gente no quiera creer, sino que creen casi cualquier cosa. La fe bíblica es aquella en la que Dios es el único objeto de nuestra confianza y afecto.

Los profetas del tiempo de Miqueas desviaban al pueblo haciéndole creer que Dios no los juzgaría por sus maldades. La gente, con comezón de oír solo cosas que les convenían, rechazaban la palabra de Dios y solo prestaban atención al mensaje de bienestar y prosperidad que los falsos profetas anunciaban.

Y no es que la Biblia no contenga un mensaje de bienestar. ¡El corazón del evangelio son buenas noticias! Pero esto no viene sin el reconocimiento de nuestros pecados y el consecuente arrepentimiento. Si solo buscamos en la Biblia promesas que nos convienen, no estamos siendo fieles a la palabra de Dios.

Los cristianos de hoy, al igual que los de ayer, debemos tener cuidado de los falsos profetas. Los que visten la piel de oveja cuando son en realidad lobos rapaces. Debemos examinarlo todo a la luz de su palabra y desechar a quien no predica el evangelio completo.

Examina hoy tu corazón. ¿Deseas todo el consejo de la palabra de Dios o solo lo conveniente y "bueno"? ¿Anhelas conocer toda la voluntad de Dios o te conformas con una dosis de "promesas"? Deja que su palabra—en su totalidad–transforme tu vida.