Comodidad en Riesgo

Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. 1 Pedro 2.21

El sufrimiento es un concepto ajeno en la cultura de nuestros días. Pero evangelio y sufrimiento van de la mano. El mensaje de Cristo es consistente con el ejemplo de Cristo. Si él sufrió haciendo el bien, nosotros seguimos sus pasos.

Pedro, escribiendo a unos cristianos perseguidos, les recuerda que su llamado—su vocación—es haber sido llamados a participar en los padecimientos de Cristo. Este mensaje es contracultural y ofensivo, ya que una de los mensajes centrales de nuestra sociedad actual es la búsqueda de la seguridad, la comodidad y la complacencia... cualquier cosa que evite el sufrimiento.

Permítame ser claro en este punto: sufrir no equivale a estar más cerca de Cristo (tanto como los bienes materiales no son una señal de la "bendición" de Dios). El sufrimiento por sí mismo no tiene ningún efecto transformador en nosotros. Sin embargo, cuando nuestras convicciones y la fe del evangelio nos llevan por el camino del sufrimiento, entonces participamos gloriosamente con los padecimientos de Cristo. ¡Y no hay honor más alto que ser partícipes con Cristo!

El ejemplo de Cristo no solo provee un modelo para enfrentar el sufrimiento que nos produce el ir en contra de la corriente. Es también una esperanza viva, pues "el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado" (1 Pe 4.1b). Recuerde que Dios está más interesado en cambiar nuestro corazón que en cambiar nuestras circunstancias.