Mutua Sumisión

Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos... De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto. 1 Pedro 3:1, 7

Si el gran problema de tu matrimonio es el temor o la reluctancia a permitir que tu pareja tenga autoridad sobre ti, la fe en Jesucristo—la confianza que él tiene todo en sus manos—nos da la gracia para someternos unos a otros.

Hay palabras que están cargadas de cierto significado; que evocan imágenes y sentimientos en el momento en que se utilizan. Basta pensar en palabras como gobierno, policía, vendedores de autos o tele-evangelistas para darnos cuenta que ciertas palabras son asociadas con algo negativo. Una de estas palabras en la Biblia es la palabra "Sumisión."

Especialmente en el contexto del matrimonio, la palabra sumisión, o levanta barreras o banderas, dependiendo del bando que la escucha. Usualmente la gente, particularmente las mujeres, la asocian con una agenda de dominio masculino, mientras que los hombres se regocijan de que alguien les dirá a las mujeres cómo deben tratar a sus esposos. La mala enseñanza acerca de la sumisión es la receta para el abuso y la opresión de las mujeres. Pero también, la falta de enseñanza de este tema es la receta para la falta de liderazgo en el hogar.

La mala enseñanza acerca de la sumisión es la receta para el abuso y la opresión de las mujeres. Pero también, la falta de enseñanza de este tema es la receta para la falta de liderazgo en el hogar.

La Biblia nunca nos enseña que el hombre es más importante que la mujer. Por el contrario, el mensaje del evangelio fue, y es tan radical, que pone a hombres y mujeres en la misma posición delante de Dios. Lo que la Biblia provee para el matrimonio cristiano es el orden establecido por Dios para la familia; y el principio de la sumisión mutua, es uno de los pilares que sostiene este orden.

Pero este principio es inalcanzable si nuestras vidas no están primeramente sometidas a Cristo. Someterse uno al otro—abandonarnos en las manos de otro—es solo posible después de habernos abandonado en las manos de Cristo. "Si confío en Cristo puedo confiar en ti. Si me someto a Cristo me puede someter a ti." Dejemos que nuestra oración este día sea para que aprendamos a vivir bajo la autoridad de Cristo y la sumisión mutua.

Si confío en Cristo puedo confiar en ti. Si me someto a Cristo me puede someter a ti.