Hablemos de Amor

En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. Ef 5.33

Lo hemos escuchado mil veces: "Se terminó nuestro amor." Quizá en versiones distintas, pero el mensaje es el mismo. Los matrimonios atraviesan momentos cuando creen que el amor—el sentimiento mutuo que los unía—desapareció. A veces son los conflictos, a veces la pruebas; a veces la búsqueda de otras cosas o el tedio de la rutina. De cualquier forma, toda relación llega a un momento cuando cree que su amor se ha ido.

La idea que el amor desaparece por sí mismo es tan común en nuestra cultura que la aceptamos sin cuestionar. El falso romanticismo que nuestra sociedad nos presenta como amor nos lleva a equipararlo con solo un sentimiento... y todos sabemos lo que ocurre con los sentimientos, ¡cambian hasta cuando tenemos hambre! Sin embargo, estas ideas están tan enraizadas en nuestra cultura que un cambio de pensamiento se vuelve necesario si el verdadero amor va a perseverar en nosotros.

Estas ideas están tan enraizadas en nuestra cultura que un cambio de pensamiento se vuelve necesario si el verdadero amor va a perseverar en nosotros.

La Biblia nos presenta el amor como un mandamiento, como algo que podemos elegir. Jesucristo nos enseña a amar a nuestros enemigos, y ¡quién siente amar a sus enemigos! Si el amor fuese solo un sentimiento, entonces, amar a quienes nos ultrajan sería una idea ridícula. Por supuesto que el amor involucra los sentimientos, pero el amor no son los sentimientos, sino un profundo compromiso y una convicción que nace de nuestra voluntad.

El amor involucra los sentimientos, pero el amor no son los sentimientos. Es un profundo compromiso y una convicción que nace de nuestra voluntad.

Entonces, es necesario que hoy tome una decisión. ¿Cuál es esta? Es la decisión de amar a su pareja por encima y a pesar de sus sentimientos. Es utilizar el regalo de la libertad y la voluntad para elegir amar como hemos sido amados. Y si su situación es tal que no puede ni siquiera pensar en ello, que mejor oportunidad para buscar la gracia de Jesucristo.