Una Vida de Conflicto

Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado. 1 Pedro 4:1

La vida cristiana es una vida de continuo conflicto. Con esto queremos decir que la característica principal de ser un seguidor de Cristo es que la persona está en constante conflicto consigo mismo y con el mundo que lo rodea. El mensaje de la cruz es tan radical que el conflicto—y por ende el sufrimiento—van de la mano en la vida del creyente.

Seguramente usted pensará que lo menos que busca en esta vida es el sufrimiento. ¡A quién le gustaría un evangelio que promete pruebas, persecución y hasta la muerte! Pero esa es precisamente la naturaleza del mensaje. Cristo nos llama a dejarlo todo, tomar la cruz, y seguirle. Si esto no es conflicto y sufrimiento, no se cómo debiéramos llamarlo. La iglesia moderna tampoco ha cooperado mucho con esta verdad de la vida cristiana. Los diferentes sabores del evangelio moderno están en el estante de su iglesia favorita: el evangelio de la comodidad, el de la prosperidad, el del consumidor.

Cristo nos llama a dejarlo todo, tomar la cruz, y seguirle. Si esto no es conflicto y sufrimiento, no se cómo debiéramos llamarlo.

Pedro le recuerda a la iglesia del gran ejemplo de Jesús en cuanto al sufrimiento y nos anima a tener esa misma actitud. Literalmente nos pide que nos "armemos" con el pensamiento de Jesús. Este es un cambio radical en la manera de pensar... es un nuevo paradigma... una manera distinta de pensar en el sufrimiento. Y es que cuando sufrimos por seguir a Cristo—aunque doloroso—nuestro sufrimiento se transforma en la bendición más grande. Nuestra fe en Jesucristo nos lleva a los pies de la cruz.

Este es un cambio radical en la manera de pensar. Es un nuevo paradigma. Una manera distinta de pensar en el sufrimiento.

Cuando nos enfrentamos al conflicto de la vida cristiana, la fe en Jesús nos lleva de regreso a la cruz. Y en la cruz encontramos al Hijo de Dios, quien nos enseña que para seguirle, es necesario un poco de sufrimiento... pero vale la pena.

Nuestra fe en Jesucristo nos lleva a los pies de la cruz.