El Plan Sigue en Pie

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes—afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jer 29.11

Todos nos hemos encontrado en situaciones donde la esperanza parece escaparse por completo. Momentos cuando el futuro es amenazante, a veces aterrador. Usted seguramente ha estado en situaciones que no tienen una salida aparente; quizá hasta ha llegado a darse cuenta que sus planes, sus sueños—aquello que por lo que trabaja y anhela—se están esfumando antes sus ojos.

El pueblo de Israel se encontraba en una situación terrible. Todo su identidad como nación estaba en peligro, todos sus planes y proyectos destruidos. Lo que para ellos representaba la promesa de Dios—el templo, la nación y la tierra prometida—quedaban detrás de ellos. Delante, la incertidumbre de un futuro como exiliados oprimidos. Pareciera como que su destino final sería la única cosa que nunca pensaron que ocurriría.

En medio de esa terrible situación, Dios les envía su palabra asegurándoles que él tiene un plan. "¿Un plan? ¡Creí que los planes habían desaparecido!" Y eso es exactamente lo que llegamos a pensar cuando el futuro es abrumador. Pensamos que ya que nuestros planes se han truncado, seguramente los de Dios también. No consideramos que a veces, para que su plan inicie, los nuestros deben terminar.

A veces, para que su plan inicie, los nuestros deben terminar.

En este clima político y social en el que nos encontramos hoy es fácil pensar en rendirse. Es fácil creer que Dios nos ha dejado a un lado para hacerse cargo de otros cosas. Es importante que recordemos lo que Dios le dijo a Israel, pero también nos dice hoy a nosotros: "Yo sé los planes que tengo para ustedes... para darles un futuro y una esperanza."