El Rey ya Viene

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras. Mateo 25.31-32

Los pastores separaban a las ovejas de las cabras porque estas últimas eran hostiles hacia sus compañeras de rebaño. Jesús utiliza esta figura común de sus tiempos para dejarnos una lección de lo que ocurrirá cuando él regrese: las acciones de los hombres serán juzgadas y cada uno recibirá lo que le corresponde.

Es lamentable que en el mundo existan las hostilidades de unos contra otros. Pero es todavía más lamentable que estas hostilidades ocurran entre los miembros de la iglesia. Vivimos en un tiempo en la historia en que las tensiones políticas y sociales han creado una separación entre la misma iglesia. No hay lugar en el reino de Dios para que unos cristianos se sientan superiores a otros por estado legal, posición económica, orientación política, color o raza. No hay lugar en el la iglesia de Cristo para elitismos.

No hay lugar en el reino de Dios para que unos cristianos se sientan superiores a otros por estado legal, posición económica, orientación política, color o raza. No hay lugar en el la iglesia de Cristo para elitismos.

Al comenzar la temporada de Adviento, cuando nos preparamos para la llegada del Mesías, debemos estar alertas. No solo recordamos su primera venida con alegría, sino que anticipamos la segunda con reverencia. Cristo vendrá otra vez a juzgar a la humanidad, a juzgar y recoger a los suyos. ¿Nos encontrará divididos, peleados, maltratando a nuestros hermanos? ¿O nos encontrará extendiendo la mano a quienes más lo necesitan?