El Misterio de la Vida

—Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. Juan 3.5-6

El nuevo nacimiento es un misterio, pero es también una necesidad. Cuando el peso de la necesidad es tan evidente que es casi palpable, el misterio es revelado por Dios.

La vida nueva—la que proviene al escuchar las buenas nuevas—es un misterio que necesita ser revelado. Dios mismo debe quitar el velo y descubrir esta vida. No hay poder o sacrificio humano que pueda entregarnos este don, no hay suficientes buenas obras en el mundo para hacernos merecedores de la vida eterna. Jesucristo, el Hijo de Dios, es el sacrificio único y suficiente. ¡Solo en él se encuentra la vida!

Muchas personas confían en la religión (la de ellos o la de sus padres) para alcanzar este don. La religión, que es el esfuerzo del hombre por llegar a Dios, continua siendo ineficaz, insuficiente, y a veces hasta un estorbo para buscar a Dios. Es necesario dejar de confiar en cualquier otra cosa y poner nuestra confianza plena en Jesucristo. ¡Solo en él se encuentra la vida!

Dios desea revelar el misterio de la vida eterna a toda la humanidad. Todo aquel que cree en el hijo de Dios tiene vida eterna; todo aquel que le recibe vuelve a nacer y vive para siempre.