El Regalo

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Juan 3.16-17

Dios pudo habernos dado vida eterna sin tener que hacer nada. Pudo habernos salvado sin necesidad de mover un dedo. Pero su inmenso amor se muestra en el regalo que hizo a la humanidad: Su hijo Jesús.

La frase "el regalo de la vida eterna" es una frase común cuando se utiliza este pasaje. Dios amó al mundo, por tanto, nos regaló la vida eterna. Pero si prestamos atención, el verdadero regalo no es la vida eterna—el regalo es su hijo unigénito.

La vida eterna es, por supuesto, un regalo de Dios. Pero la inmensidad del amor de Dios no se muestra tanto en que nos da vida eterna, sino en que nos ha dado su hijo. La vida eterna esta en el hijo, por eso, el mismo Juan dice: "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida" (1 Juan 5.12).

Toma un momento para agradecer a Dios por el regalo que es su hijo Jesús. Porque solo a través de él conocemos al Padre y obtenemos la vida eterna. ¡Gloria a Dios por su inmenso amor!