Cinco panes y Dos peces

Cuando Jesús alzó la vista y vio una gran multitud que venía hacia él, le dijo a Felipe: —¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente? Esto lo dijo sólo para ponerlo a prueba, porque él ya sabía lo que iba a hacer. Juan 6:5-6

El reino de Cristo es un reino distinto. No ve los problemas de la misma manera, ni tampoco las soluciones. Los problemas de la tierra encuentran su solución en el cielo y lo que para nosotros parece imposible se vuelve una oportunidad para ver manifestada la dinámica del reino de Dios.

Los discípulos no saben que hacer con tanta gente. Aparte de eso, ¡Jesús les ha pedido que los alimenten! Son miles las personas y no hay suficiente dinero, tiempo y tal vez ni deseos de alimentarlos. Lo único con lo que cuentan es con el desayuno de un niño... cinco panes y dos pececillos. Pero, ¿qué es eso para tan grande multitud?

Jesús sabe exactamente qué hacer. De hecho, es un ejercicio para probar su fe y demostrar la naturaleza de su reino. Este no es un reino de comida ni bebida; no es un reino político, terrenal y nacionalista. El reino de Cristo es el lugar donde el cielo se une con la tierra; un reino donde el que gobierna es Dios y sus principios y no el mundo.

Los cristianos vivimos en ese reino. Nuestras dificultades encuentran su solución en la presencia de Dios. Nuestra economía, nuestra política, nuestros anhelos, todos encuentran su principio y final en Cristo. Las palabras de Jesús en Mateo parecen más apropiadas que nunca: "Busquen primero el reino de Dios y su justicia..."