¿Qué falta en este cuadro?

Cuando terminó de lavarles los pies, se puso el manto y volvió a su lugar. Entonces les dijo: —¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13.12;15

Los verdaderos siervos—los que se ven a sí mismos como tales—no solamente se limitan a hacer algo, sino que ven en lo que hace su llamado, su misión. No sirven por una recompensa, ni por obligación. Lo hacen porque no existe otra manera de vivir, sino sirviendo.

En este cuadro falta algo... mas bien alguien. Seguramente los discípulos lo notaron al entrar; es probable que se dieran cuenta que no había un siervo para realizar las comunes y bajas tareas. Pero ni siquiera objetaron en el momento cuando el Maestro se ciñó con una toalla para lavarles los pies... todos sabían que alguien faltaba, nadie estaba dispuesto a suplir su lugar.

Es ahí donde la lección de humildad y servicio que Jesús les da se hace más aguda, más certera. "Ustedes me llaman Maestro y Señor... Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros." (vv. 13-14). Jesús no está solamente haciendo algo por ellos. Está alterando radicalmente la manera como estos hombres deben ver a sus semejantes. Les estaba enseñando la naturaleza del servicio.

¿Dónde hace falta la figura de un siervo? ¿En tu hogar? ¿En tu iglesia? ¿En tu trabajo? Busquemos desarrollar el carácter de un siervo más allá allá de la obligación y el deber.