Sorprendidos por su misericordia

—¿Cómo entonces se te han abierto los ojos? —le preguntaron. —Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de barro, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve y lávate en Siloé.” Así que fui, me lavé, y entonces pude ver. Juan 9.10-11

No hay esperanza para quien ha nacido ciego. Usted puede acostumbrarse a las tinieblas y hasta desarrollar un sistema para sobrevivir en ellas, pero nunca serán el lugar en donde usted desea estar. No hay esperanza para una vida alejado de la luz de Dios.

Somos recipientes de las misericordias de Dios. Muchas veces, sin siquiera estar interesados en él, sin saber exactamente quién es, somos sorprendidos por su compasión. La Escritura nos declara que "Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!" (Efe 2.4-5)

Pero su misericordia se manifiesta incluso más allá de su salvación. ¿Cuántas veces hemos sido los recipiente de la misericordia de Dios? ¿Cuántos hemos recibido una buena noticia, un regalo inesperado, una provisión en medio de la necesidad, un milagro? Y en estas inesperadas bendiciones vemos la misericordia de un Dios que nos ama más allá de nuestras limitaciones.

Toma un momento para agradecerle por su amor misericordioso. Gracias por la salvación. Gracias por las inesperadas muestras de amor que recibimos diariamente.