Un Encuentro con Dios

En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor. Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía: —Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Hechos 9:3-4

Todos necesitamos una experiencia de "en camino a Damasco." No hay nada más increíble que cuando creemos tener nuestra vida bajo control, solo para que aparezca Dios y la ponga de cabeza.

Saulo (después Pablo) parece tener su vida bien definida: una excelente educación, buenas conexiones, un objetivo determinado y ¡hasta parece estar sirviendo a Dios todo ello! Pero no sabe que está en camino a encontrarse con Jesús... o más bien, Jesús va a encontrarse con él.

Dios es tanto el Iniciador como el Consumador de este encuentro. Usted puede estar haciendo cualquier cosa con su vida, buena o mala, pero Dios ha estado preparando un encuentro con usted. Aun si usted tiene un plan bien definido de su vida, es probable que Dios no figure como lo más importante.

Debemos tener cuidado de cualquier persona, incluso de nosotros mismos, cuando en el mapa de nuestra vida Dios tiene un papel inexistente o secundario. ¿Tiene usted una visión de su vida en la que Dios no tiene un papel importante, predominante? ¿Es Dios la pieza fundamental de sus deseos, sueños, metas o aspiraciones? Si no lo es, es necesario un encuentro con él... un encuentro que redirija su vida.