Un Cambio de Rumbo

—¿Quién eres, Señor? —preguntó. —Yo soy Jesús, a quien tú persigues —le contestó la voz—. Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer. Hechos 9.5-6

Para que Dios redirija nuestras vidas debemos aceptar la necesidad de un nuevo rumbo. Debemos aceptar con fe que nuestro camino no era el correcto y debemos corregir, si no es que cambiar completamente de rumbo.

Saulo está a punto de cambiar radicalmente de dirección, o más bien, Dios es quien va a cambiarle la vida. En un momento irá de perseguidor a perseguido, de “justo” a pecador, de juez a acusado. Pero también de las tinieblas a la luz, del legalismo a la gracia, de la auto-justificación a la fe, de la muerte a la vida. ¡Dios quiere redirigir nuestras vidas!

Pero, ¿por qué aceptar ese cambio? ¿Por qué no seguir con nuestro camino tal y como habíamos planeado? Saulo se encuentra con una razón poderosa para cambiar: Jesús, a quien él persigue y asegura que está muerto, realmente está vivo. La resurrección de Jesús es el punto de regreso para Saulo y lo es también para nosotros. ¡Jesús está vivo!

Si aceptamos que nuestra vida no va por el rumbo correcto, si nos encontramos en la necesidad de cambiar de dirección, veamos a Cristo. Veamos su resplandor. Andemos en el poder de su resurrección.