Segundas Oportunidades

—Me voy a pescar —dijo Simón Pedro. —Nos vamos contigo —contestaron ellos. Salieron, pues, de allí y se embarcaron, pero esa noche no pescaron nada. Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él. Juan 21.3-4

Dios es un Dios de segundas oportunidades. Muchas veces es en las horas más oscuras de nuestra vida cuando el Señor nos busca para darnos otra oportunidad, para que enmendemos nuestros errores, para que saldemos nuestras cuentas.

Pedro, quien había negado a Jesús antes de la crucifixión, se encontraba ahora con una segunda oportunidad. Había abandonado las redes para seguir a Cristo, pero ahora estaba de regreso; había sido llamado a ser pescador de hombres, pero ahora eran peces lo que buscaba. Quizá nunca imaginó que el Maestro le perdonaría las tres veces que le negó. Pero no sabía que Dios es un Dios de segundas y terceras oportunidades.

Sin embargo, no era Pedro quien buscaba esta oportunidad, sino el mismo Jesús. ¡Y es así en nuestras vidas! Es en nuestros momentos más bajos—cuando nos hemos "vuelto a las redes"—que el Señor viene en busca de nosotros para asegurarnos de su perdón y su gracia. No viene a condenar nuestra falta de compromiso, sino a restaurar nuestra falta de fe; no viene a culparnos por la negación, sino a sanarnos las heridas.

Busca un encuentro con el Señor este día. Seguramente él ya te espera... Está ahí aun si todavía no le has reconocido.