En Tiempos Difíciles

Entonces la multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados mandaron que les arrancaran la ropa y los azotaran. Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel. Hechos 16.22-23

Es hermoso alabar a Dios cuando todo marcha bien. Pero todos sabemos que después de la calma ¡viene la tormenta! Que esos momentos en que todo marcha bien no van a durar para siempre y que el enemigo pronto atacará. ¿Qué hacemos cuando el enemigo ataca? ¡Adoramos a Dios!

No debemos olvidarnos que todos somos susceptibles a los ataques del enemigo. Pablo y Silas estaban de lo mejor hasta que el enemigo los comenzó a provocar y a desafiar. Y así ocurre muchas veces con nosotros. Ya sean las circunstancias, nuestros propios errores o los ataques del diablo, pero sabemos que más tarde que tempranos estaremos otra vez en la lucha.

Las pruebas son más la regla que la excepción en la vida del creyente. Por eso es muy importante que sepamos cómo responder cuando el enemigo ataca y nos sentimos presionados por todos lados. Cuando las cosas se pongan difíciles, ¡adora a Dios! Recuerda su fidelidad, recuerda cómo te sostuvo en el pasado, recuerda que él todavía es Dios a pesar de tus circunstancias.

Imagina como sería tu vida si en lugar de la desesperación, la queja o el enojo, de tu interior brotará un canto de alabanza a Dios. Cómo sería tu vida si decides adorar al Señor de cara a la adversidad.