Un Asunto de Vocación

Cuando llegaron, les dijo: «Ustedes saben cómo me porté todo el tiempo que estuve con ustedes, desde el primer día que vine a la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas. Hechos 20.18-19a

Servir a Dios, más que un asunto de ocupación, es un asunto de vocación. Nuestra ocupación es el medio para llevar a cabo nuestra vocación.

Nuestra ocupación demuestra lo que hacemos. Nuestra vocación demuestra lo que somos. Puedo estar haciendo cualquier cosa (buena) mientras sirvo a Dios—puede estar pasando por las peores pruebas mientras le sirvo o puedo estar en el mejor momento de mi vida y aun ahí servile—. Pero lo contrario también es verdad: puedo estar haciendo cualquier cosa sin servir a Dios; porque servirle es un asunto de vocación más que de ocupación.

Pablo sabía bien a lo que Dios lo había llamado y se esforzaba por llevarlo a cabo. A dondequiera que fuera, cualquiera que fuese su situación, siempre demostraba una actitud de servicio. Bien podía estar predicando el evangelio, enseñando a los creyentes o haciendo tiendas para mantenerse; cualquier circunstancia es la adecuada para llevar a cabo nuestra vocación.

Si dejamos de ver nuestro servicio a Dios como una cosa que hacemos y lo vemos como lo que somos, entonces cada oportunidad, cada nuevo capítulo, cada prueba, cada logro, puede convertirse en un acto de servicio a Dios. Imagínese un mundo donde usted vive con la vocación de servir a Dios. ¿Cómo sería su matrimonio? ¿La relación con sus hijos? ¿Su trabajo? ¿Su iglesia? ¿Cómo se vería un mundo de personas que utilizan sus ocupaciones como medios para vivir sus vocaciones?