Cuando Todo Marcha Bien

Una de ellas, que se llamaba Lidia, adoraba a Dios. Era de la ciudad de Tiatira y vendía telas de púrpura. Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que respondiera al mensaje de Pablo. Hechos 16.14

Hay estos momentos en la vida en que nuestra fe, más que estar siendo probada, está siendo fortalecida. Esos momentos cuando todo marcha bien y disfrutamos de una calma y prosperidad inusual. ¿Qué hacemos en tiempos como esos? ¡Adoramos a Dios!

Pablo parece tener un momento como este donde todo parece marchar bien: Dios abre un nuevo capitulo con Timoteo, abre la puerta en Macedonia, abre el corazónn de Lidia... para Pablo, las cosas parecen estar marchando a la perfección. No hay motivo para sentirse preocupado ni triste.

Todos hemos tenido temporadas así cuando las cosas marchan casi a la perfección. Nos sentimos libres y seguros. ¡Hasta nos da un poco de temor pensar en que todo está tan bien! ¿Que hacemos cuando en nuestra vida no hay dificultades? ¡Adoramos a Dios! Damos gracias por su misericordia y su bondad, nos motivamos a acercarnos más a él en lugar de olvidarnos que él es quien nos da de su abundancia.

Piensa cómo seria tu vida si cada vez que las cosas salen bien, de tu boca salieran alabanzas a Dios. Cuando las cosas marchen bien, ¡adora a Dios!