Cada Situación para mi Vocación

Y ahora tengan en cuenta que voy a Jerusalén obligado por el Espíritu, sin saber lo que allí me espera. Hechos 20.22

Si servir a Dios es una vocación, un llamado, entonces nuestras circunstancias son irrelevantes. Mañana nunca será un mejor día para hacerlo. Hoy es momento preciso para vivir la vocación de servirle.

La vida de Pablo está cambiando rápidamente. Se despide de sus amigos, hace preparativos para una nueva temporada... desconoce lo que el mañana traerá. Pero está convencido que está es un oportunidad más para servir a Cristo.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en situaciones parecidas? ¿Cuántas veces la vida se ha atravesado cambiando nuestros planes? Un cambio de empleo, de ciudad, el nacimiento de un hijo, la partida de un ser querido... ¡la llegada de la suegra! Si algo tienen las nuevas etapas en nuestra vida es que nos desajustan. De repente nos ha cambiado la rutina, los deseos, la prioridades y hasta los gustos. Y en medio de todo eso nos pensamos que ahora es más difícil que antes servir a Dios. Que mañana será más fácil que ahora hacerlo.

Pero si servir a Dios, más que un asunto de ocupación, es un asunto de vocación, entonces las circunstancias son irrelevantes. La vida es una constante transición entre una etapa y otra y cada transición debe convertirse en una oportunidad para vivir nuestra vocación. Nuestro llamado no es para mañana, sino para hoy.

Imagínate una vida en la que cada nueva etapa, cada cambio, cada situación, se convierte en una nueva oportunidad para vivir tu vocación de servir a Cristo. ¿Qué tan diferente sería tu hogar, tu comunidad, tu iglesia?