Él no se ha Cansado de Ti

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 Juan 1.9

El pecado se infiltra aun en los hogares más respetables. No existe individuo, familia o sociedad que no esté corrompido por éste. Sin embargo, cualquier cosa que el pecado haya destruido Dios la puede hacer nueva. Porque Dios es un Dios que perdona.

Esta es una verdad que debemos admitir: sea que lo reconocemos o no, sea que sabemos cómo responder o no, sea que nos guste o no, todas las familias están afectadas por el pecado. Hay jóvenes atados a la pornografía, esposos que maltratan a sus esposas, jovencitas atrapadas en una relación vana y hombres y mujeres luchando con adicciones y hábitos destructivos.

Muchas veces llegamos a creer que hemos alcanzado el final de la gracia de Dios. Pensamos que Dios debió haberse cansado de nosotros, que está vez si seremos apartados por completo de su presencia. Luchar constantemente con un hábito pecaminoso puede llevarnos a creer que nunca podremos librarnos de él

Pero este tipo de pensamiento desafía la enseñanza de la Escritura y pone en duda la gracia y el perdón de Dios. Por supuesto que esto no debe ser una excusa para rendirnos al mal, pero tampoco debe ser una sentencia final. El pecado ha sido destruido por la sangre de Cristo y sus efectos en nosotros son solo temporales. Ten ánimo. ¡La victoria está a la vuelta de la esquina!