Lejos de Uno Cerca de Otro

Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Santiago 4.7

A veces creemos que el secreto está en qué tan cerca podemos vivir del pecado sin tocarlo. Pero es todo lo contrario: mientras más nos alejemos de su influencia mayores oportunidades de vencerlo tendremos.

Todos nos creemos auto suficientes y capaces de tolerar un poco de pecado en nuestras vidas. No PECADO verdadero—adulterio, asesinato, robo—sino pecados "pequeños." Inofensivos. Como el chisme, la mentira, la deshonestidad. Creemos que somos capaces de manejar cierto tipo de pecados y por esa razón los permitimos en nuestra vida.

Pero nadie despierta una mañana y decide ofender a Dios y a otros solo porque sí. Uno de cambia de corazón de un día para otro y elige, por ejemplo, abandonar el hogar, entrar en una relación fuera del matrimonio, odiar al vecino. Una "pequeño" pecado es tan fuerte como cualquier otro.

Entonces, ¿cuál es nuestra mejor estrategia para luchar contra la tentación? Alejarnos lo más que podamos de ella. Debemos entender que no tenemos poder en nosotros que nos haga capaces de vencer la tentación. Solo vencemos cuando estamos lejos del pecado y cerca de Dios.

No pienses qué tan cerca puedes estar del pecado sin contaminarte. Mejor aléjate lo más que puedas y acércate a Dios. Solo en él se encuentra el verdadero remedio contra la tentación.