No Temas

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo. Is. 43.1-2

La dirección de Dios—su voluntad—nunca habrá de llevarte a lugares donde su gracia no te sostenga. Si por el valle o en la cima de la montaña, en tiempos de solaz o en medio de la tormenta; no importa dónde te haya llevado, él mismo te sostendrá.

Dios llevó a su pueblo a través del desierto: fueron a través de lugares inhóspitos, rodeados de enemigos, en un clima y una geografía que hacían la dependencia necesaria. Atravesaron mares, ríos, montañas, ciudades... y en todo momento y en cada lugar la gracia del Señor los sostuvo. ¡Nunca les faltó el alimento, ni el agua, ni la protección. Su gracia fue suficiente!

Igualmente ocurre por nosotros. Él nunca nos prometió una vida libre de dificultades, tampoco nos prometió que todo saldría como lo planeamos; de hecho, el texto dice que hemos de pasar por las aguas y el fuego. Pero lo que si nos prometió es que él estaría siempre con nosotros para sostenernos. Si su gracia dirigió y mantuvo a Israel durante su paso por el desierto, seguramente puede hacer lo mismo con nosotros.

A donde quiera que Dios te lleve también te sostendrá. Puedes descansar plenamente en su dirección, pues él tiene cuidado de ti.