Anhelamos su Presencia

Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios? Salmos 42.1-2

Fuimos creados para buscar a Dios y nuestro espíritu anhela estar delante de él. Si Dios no satisface esa necesidad, buscaremos satisfacerla con cualquier otra cosa.

La imagen es poderosa—un ciervo jadeante en busca de agua—. La desesperación, la ansiedad, la necesidad. Nuestro ser entero gime por encontrarse con Dios, pero las voces del exterior ahogan ese anhelo. Esto nos lleva a buscar satisfacción en otros lugares, pero si dejamos que nuestro corazón nos guíe, éste nos llevará directamente a la presencia de Dios.

El salmista pregunta cuándo podrá presentarse ante Dios. En ese tiempo, la gente miraba hacia el tabernáculo o el templo para recordar la presencia de Dios. Tenían que estar físicamente presentes en ese lugar para sentir que Dios estaba con ellos. Pero todo esto cambió a partir de la venida de Cristo. El movío el espacio geográfico de la adoración a un lugar en nuestro corazón. ¡Anhelar a Dios y encontrarnos con él inicia en nuestro interior!

¿Puedes sentir la necesidad, el anhelo? ¿Puedes "olfatear" el manantial de vida del Señor? Su presencia no está lejos, no está oculta. Él vive en tu corazón a través de su Hijo Jesús. Toma un momento y deja que tu espíritu se satisfaga con el agua de su manantial.