Permanece en Él

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Juan 15.4

La conversación de Jesús con sus discípulos antes de su muerte revela lo que él pensaba de sí mismo y de nosotros. Él es la fuente de vida; separarse de él es estar ausentes de la vida plena y llena de gozo que Jesús ofrece.

En las últimas horas de su vida en la tierra Jesús no habla de muerte, sino de vida. Se presenta una vez a sí mismo como la fuente de toda vida y nos recuerda que solo permaneciendo en él logramos experimentar la plenitud de su vida. Pero, ¿a qué nos invita Jesús cuando dice que permanezcamos en él?

Permanecer en él significa estar unido con él, es decir, venir a ser parte de la vida que fluye de Cristo. En otras palabras, es reconocer que sin esa unión, nuestras vidas no tienen razón de ser, no tienen propósito, ni meta final.

Esta lección es muy simple, pero tiene implicaciones espirituales profundas. ¿De dónde proviene la vida que disfrutas hoy? ¿Estás unido a Cristo es completa dependencia? ¿Es tu relación con él tan vital como el mismo aire que respiras? Para permanecer en él es necesario reconocer nuestra necesidad, es llegar a un descubrimiento de nuestra pobreza espiritual, nuestra bancarrota moral... y es apegarnos a Jesús para recibir la vida que mana de él.