Permanece en su Palabra

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Juan 15.7-8

Permanecer en Cristo y sus palabras es el requisito para una vida de oración eficaz. La permanencia en él está directamente ligada a la respuesta a nuestras oraciones; pero aun más, permanecer en él nos garantiza una vida fructífera que glorifica al Padre.

Si hubiera un secreto para que Dios responda nuestras oraciones debiéramos decir que se encuentra en las palabras de Jesús. Su propuesta atrevida—casi increíble—es que pidamos todo lo que queramos y Dios nos lo concederá. Ligada a esa promesa está la invitación a permanecer unido a él y a sus palabras.

Aquel que permanece en la presencia y las palabras de Cristo sabe exactamente qué pedir. Su corazón no está empañado por el egoísmo, ni fascinado por el éxito personal; conoce el corazón de Jesús y pide conforme a los deseos de su Maestro. ¡No hay forma de que el Padre niegue aquello que el Hijo tanto desea!

Ser uno con su palabra significa dejarse guiar por ella, dejar que arregle nuestras prioridades, que defina nuestra realidad y que cambie nuestro pensamiento. La promesa sigue en firme: permanece en su palabra y podrás pedir con confianza.