El Único Camino

Dijo entonces Tomás: —Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Juan 14.5-6

Muchas veces cuando el presente es difícil y el futuro es incierto nos preguntamos si confiar en Dios es el camino correcto. No solo es el camino correcto. Es el único.

Tomás aparece un par de veces en los evangelios. Su reputación lo precede: Tomás el incrédulo. En esta ocasión, en su pesimismo exacerbado por la inminente partida de Jesús, parece decir: "Señor, ¿cómo nos pides que te sigamos si ni siquiera sabemos el camino?" Lo que Tomás espera es quizá una fórmula para lidiar con un problema, pero lo que recibe es mucho más grande.

Nos sucede igual cuando nos encontramos en tiempos difíciles y buscamos la respuesta rápida, la pastilla contra el dolor de cabeza espiritual. Buscamos la fórmula mágica que resuelva la situación, pero lo que recibimos no es una filosofía, un principio o una religión, sino una Persona. ¡Una Persona que nos dice que Él es el Camino y la Verdad y la Vida!

Confiar en Jesús es poner nuestra esperanza en su persona. Es estar persuadidos que él tiene la última palabra en nuestra vida. Confiar en Jesús nos lleva de la incertidumbre a la fe, del temor a la confianza... de la muerte a la vida.