La Importancia del Prójimo

Jesús replicó: —¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú? Como respuesta el hombre citó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Lucas 10.26-27

La adoración a Dios está ligada a la dignidad de sus criaturas. No se puede amar a Dios y despreciar a los hombres, ni se puede buscar el camino empujando a los demás.

Los judíos en el tiempo de Jesús debatían cuál era el mandamiento más importante. Realmente debatían cuál era el estándar mínimo que Dios aceptaría de ellos. "¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?" es más bien, "¿Qué parte de la ley debo guardar para así poder olvidarme de lo demás?" Era una manera muy egoísta de interpretar la enseñanza de las Escrituras.

De cualquier forma que quisieran debatirlo, no lograban evadir las partes esenciales del mandamiento de Dios. La respuesta a la pregunta más importante que los seres humanos pueden hacerse se encuentra en amar a Dios y amar al prójimo. Sin embargo, lo que si habían logrado era reducir al "prójimo" a un grupo selecto de personas... usualmente aquellos que les amaban.

Pero Jesús va a llevar a este experto de la Ley a un entendimiento más acertado. Lo va a llevar de lo intelectual y subjetivo a algo personal y tangible. Le va a mostrar a él—y a nosotros—que es imposible amar a Dios y despreciar a los demás; que la adoración a Dios y el amor a sus criaturas es una fórmula inseparable. Que el Camino radical de Jesús nos lleva siempre del odio al amor.