Unos a Otros

Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. Rom 12.10

El amor a Dios se muestra en el amor que nos tenemos los unos a los otros. El proyecto de esta nueva humanidad—la iglesia—solo es posible a través de lo que hacemos unos por otros.

La frase "unos a otros" aparece en el Nuevo Testamento casi sesenta veces. Es como si cada semana el Señor nos recordara la responsabilidad mutua que adquirimos como parte de su pueblo. La Biblia nos enseña que nos amemos unos a otros, que nos respetemos unos a otros, que nos prefiramos unos a otros, que seamos pacientes unos con otros... la lista sigue y sigue. Lo único que demuestra es que el plan de Dios para su iglesia es un plan de transformación mutua.

"Amo a Dios, pero no me gusta su iglesia." Esa es una de las expresiones que reflejan el sentimiento de muchos que creen que es posible amar a Dios, pero a la vez ignorar a sus hijos. ¡Como si fuera posible amar al padre de familia y despreciar a sus hijos! Aquellos que piensan de esa manera, no se dan cuenta que amar a Dios es equivalente a amar a su familia, que lo que hacemos "unos por otros" es en un sentido lo que hacemos por Él.

La importancia del "unos a otros" reside en que una transformación verdadera no es posible sin la aportación de otras personas en nuestra vida. La edificación del cuerpo de Cristo—de la iglesia—está basada en lo que hacemos unos por otros.

¿Qué tan importante son para ti los miembros de la iglesia? ¿Consideras que tu transformación espiritual está ligada a la de otros? ¿Cómo demostrarías tu entendimiento de "unos por otros" a una persona hoy?