Inicio de Jornada

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Cro 7.14

La oración no cambia el corazón de Dios. Cambia el nuestro. No transforma a otros. Nos transforma a nosotros. Imagina qué pasaría si nos embarcáramos juntos en una jornada de oración y entrega al Señor.

No hay duda que la oración es el privilegio más preciado que tenemos los hijos de Dios. A través de ella tenemos acceso a la comunión con el Padre, recibimos dirección, sabiduría y consuelo. En oración conocemos a Dios y nos dejamos conocer por él. Pero más allá de todas estas bendiciones, la oración nos transforma... nos acerca al corazón de Dios.

Cada movimiento del Espíritu, cada despertar espiritual, cada transformación personal o colectiva, ha estado acompañada de un clamor en oración. Hace mucho tiempo que E. M. Bounds escribió lo que es un mensaje necesario para la iglesia de hoy: "Lo que la Iglesia de hoy necesita no es más maquinaria, o nuevas organizaciones, o mas métodos novedosos, pero sí hombres que el Espíritu Santo pueda usar—hombres de oración, hombres poderosos en oración—. El Espíritu Santo no fluye a través de métodos, sino a través de personas. No unge planes, unge personas, y personas justas de oración”.

En el inicio de esta jornada de 40 Días de Oración te invitamos a tomar un momento cada día. Puede ser por la mañana o por la noche, puede ser a solas o con tu familia. Como quiera que sea, te invitamos a derramar tu corazón delante de Dios e iniciar una temporada de transformación espiritual.