Una Esperanza Viva

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva. 1 Pedro 1:3

Sin la resurrección de Cristo nada vale la pena. Es más, sin su resurrección nada es posible. Los cristianos tenemos puesta nuestra esperanza en un hecho histórico: porque Cristo vive, nosotros también vivimos.

La cruz era el arma más poderosa de los romanos. Con ella mostraban su poder, humillaban a sus enemigos, aterrorizaban a sus súbditos y castigaban la desobediencia. Por eso, la resurrección es el evento central en la vida cristiana... porque Cristo tomó el símbolo de todo ese poder y lo derrotó con su resurrección. ¡La proclamación de que Cristo se levantó de entre los muertos es la proclamación de que es también Señor de todas la cosas!

La esperanza del creyente es una esperanza viva. Nuestra fe no se sostiene porque creemos las cosas correctas, sino porque le creemos a la persona correcta. Cristo está vivo y por tal razón, nuestra esperanza también esta viva. No creemos como quien mantiene el deseo de un "probable tal vez;" creemos como convencidos de que la última palabra ya fue dicha y ¡el vencedor ya fue declarado!

Si la realidad de este mundo te agobia. Si tu fe está siendo estrangulada por "los poderes de este mundo," levanta tus ojos y mira a Aquel que venció... al que está vivo por los siglos. Y deja que tu esperanza tenga vida en él.