Viviendo por Él

Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. Hechos 7.55

Casi cualquier creyente puede decir con confianza que moriría por Cristo, pero ¿qué tal vivir por él? En un sentido es más fácil morir por Cristo que vivir por él.

Esteban siguió demostrando las mismas cualidades a través del relato de su historia. Es un hombre lleno del Espíritu Santo mientras sirve las mesas, es un hombre lleno del Espíritu Santo mientras predica y es un hombre lleno del Espíritu Santo mientras es martirizado. Su mayor ejemplo no es que murió por Cristo, sino que vivió por él.

Cuántas veces nuestra emoción momentánea nos lleva a decir que estamos dispuestos a todo por Cristo solo para negarlo unos momentos después. No es en el sacrificio en lo que el Señor se agrada, sino en la obediencia. Nuestras vidas no deben estar marcadas por un acto grandioso de vez en cuando, sino por pequeños actos de obediencia diaria.

¿Buscas el momento apropiado para demostrar tu amor y servicio a Jesús? Este es el momento—ahora mismo, más tarde... mañana. Cada momento es el apropiado para vivir por él.