A nadie le gusta perder. Pero hay momentos en la vida cuando perder… en realidad es ganar. ¿Te imaginas descubrir que aquello que pensabas que era una pérdida… en realidad era una ganancia? La vida cristiana está llena de ese tipo de intercambios. Porque a veces lo que parece una pérdida… es en realidad el camino hacia algo mucho mejor.