El texto abre con las palabras: “Estas cosas les he hablado para que no tengan tropiezo.” Y luego les dice una de las cosas más increíbles en toda la Escritura: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”